El éxito no es sexy

Traducción del New York Times: “Keeping Romance Alive in the Age of Female Empowerment

En un capítulo de Sexo en Nueva York, Miranda acude a una ronda de citas rápidas y malgasta sus ocho minutos de conversación tres veces al revelar que es abogada especializada en empresas. A la cuarta dice que es azafata y un médico le pide una cita. Lo conmovedor del capítulo no es solo que Miranda mienta sobre su éxito, sino que su cita lo hace también: al final resulta que trabaja en una zapatería.

Miranda y Steve, de Sexo en Nueva York

 

¿Estará el éxito femenino acabando con el romanticismo? Parece que en el siglo XXI la atracción sexual sigue alimentándose de estereotipos del siglo XX. Ahora que las mujeres están equiparándose o incluso superando a los hombres en lo que respecta a formación y también en el mercado laboral, están transformando mentalmente los papeles típicos de su sexo, lo que conlleva profundas consecuencias para las relaciones. Hay un ejército cada vez mayor de mujeres con éxito y que ya han cumplido los treinta a las que les cuesta encontrar pareja.

Hay mujeres alfa que terminan con hombres alfa, pero que luego deciden dejar a un lado su trayectoria profesional cuando tienen niños. Pero también hay un tercer grupo: un pequeño pero cada vez más elevado número de mujeres que ganan más que su pareja, lo que da lugar a toda una serie de cambios en el comportamiento cuyo objetivo es intentar que la apariencia de los papeles asignados  a cada sexo permanezcan intactos.

Anne-Laure Kiechel trabaja en un banco de inversión en París y gana cinco veces más que su novio, que es asesor de comunicación. Ella es la que controla las finanzas de la pareja y la que paga todos los gastos elevados que no se ven, como las vacaciones. Pero en público es él quien insiste en sacar la tarjeta de crédito para evitar, según él, parecer un gigolo. “Me hace gracia”, comenta Kiechel. “Pero si le hace feliz, no me importa”.

Timothy Eustis, antes profesor en Nueva York, es amo de casa y, en ocasiones, consultor de vinos. Se mudó a Francia con su mujer, Sarah, cuando a ella le ofrecieron un puesto en la dirección de la marca de lencería francesa Etam. Ninguno de los dos tiene ningún problema con el hecho de que ella sea la que más gane y que su sueldo alimente la cuenta conjunta.Pero ambos valoran lo que él denomina “las pequeñas tradiciones” que mantienen viva la llama del amor. “Siempre intento sujetarle la puerta, casi siempre conduzco yo y cuando hay que pagar la cuenta, soy yo el que la paga”, explica.

Algunos hombres tienen problemas más graves. Una directiva italiana de 38 años se queja de que su novio le insinuó que se cambiara de trabajo porque se sentía incapaz de “seducirla” cuando ella empezó a ganar más que él. Una asesora de empresas francesa afirma que su marido, que es profesor, dejó de ir a fiestas con ella porque se sentía incómodo cada vez que alguien le preguntaba en qué trabajaba. Una banquera alemana señala que una de las razones por las que su ex marido la dejó por una fisioterapeuta era “que ella tendría más tiempo para él”.“Es curioso que hasta los hombres de mentalidad liberal acaben teniendo dificultades sexuales y emocionales cuando están con mujeres que claramente tienen más éxito que ellos”, afirma Sasha Havlicek, consejera delegada de 35 años de un grupo de investigación londinense. Una amiga suya fingía que era una inútil para fomentar el sentido de la masculinidad de su pareja.

“El ego masculino puede ser más frágil que el femenino, que está acostumbrado a recibir palizas y, por tanto, ha desarrollado el sentido del humor”. Anke Domscheit-Berg, de Microsoft Alemania, que tiene varias historias de aspirantes a novios que huyeron al ver la palabra “directora” (de comunicaciones) en su tarjeta de visita, lo expresa de este modo: “El éxito no es sexy”. Bernard Prieur, psicoanalista y autor de Money in couples [El dinero en las parejas], señala que los hombres que ganan menos que su pareja sufren dos tipos de inseguridad: “Se sienten social y personalmente vulnerables. Socialmente se enfrentan a milenios de creencias y estereotipos que consideran que es él quien tiene que mantener a la familia.Y ante el éxito de su pareja suelen tener la sensación de haber fracasado a nivel personal”, explica Prieur en la edición de noviembre de la revista francesa MarieClaire. Pero ¿están cambiando las cosas a medida que aumenta el número de mujeres que llegan a puestos importantes?

Kiechel, de París, afirma que su novio le anima a que siga adelante en su carrera y alardea delante de sus amigos de lo inteligente y lo trabajadora que es. Tanto Haag como Domscheit Berg ganan más que sus maridos y señalan que ellos disfrutan al ver la reacción del camarero cuando dicen que su mujer es la que paga la cuenta.

Domscheit-Berg, que es también miembro activo de la Red Internacional de Desarrollo de las Mujeres en Puestos de Dirección, da los siguientes consejos a mujeres con sueldos elevados: dejad el coche de la empresa aparcado en casa la primera vez que salís y encontrad a vuestro hombre antes de cumplir los 30, es decir, antes de que tengáis demasiado éxito. E id a por hombres cuya fuente de confianza no sea el dinero, como los académicos o los artistas: “Cuanto más distinta sea su actividad de la vuestra, mejor” .

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Acerca de ingenierosocial

“El planeador parece ser muy sabio en su propia arrogancia; a menudo está tan enamorado con la supuesta belleza de su propio plan ideal de gobierno, que no puede soportar la más mínima desviación en ninguno de sus detalles. El lo diseña completamente en todos sus detalles, sin ninguna consideración hacia los intereses o prejuicios que puedan estar en contra del mismo. Parece imaginar que puede manejar a los miembros de la sociedad con la misma facilidad con que uno coloca las diferentes piezas en un tablero de ajedrez.” Carlos es un librepensador de 24 años que no practica la soberbia.
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