Igualdad y género

Estamos viviendo una época, posiblemente la única en toda la historia de la evolución humana, en la que un gran número de personas, especialmente los intelectuales, están convenidos de que ambos sexos son prácticamente iguales.  Prefieren ignorar la existencia de sutiles diferencias genéticas y mantienen en su lugar que hombres y mujeres nacen como tablas en blanco, en las que las experiencias de la infancia marcan la aparición de las personalidades masculina o femenina.

Realmente la cuestión está en que vivimos en una era en la que las aptitudes naturales de las mujeres están quedando demostradas. Simplemente merece nombrar este reciente artículo del periódico ‘El País’ : Fracaso escolar ¿Cuestión de sexo?

Vivimos en una sociedad en transición. La familia patriarcal en la que dominaba el varón está siendo sustituida por toda una vadiedad de modalidades familiares nuevas e igualitarias. Frente a ellos personas que aceptan que ambos sexos tienen cualidades y capacidades inherentemente distintas, dando armas a los que luchan por la igualdad de género.

Las mujeres se han puesto en marcha. Han empezado a desprenderse de su estatus de segundo sexo, la posición a la que fueron arrojadas hace miles de años, cuando se inició la era agraria. Su condición social se elevará y aumentará el número de mujeres en puestos de responsabilidad en la empresa, en educación, profesiones liberales el gobierno y la sociedad civil. En ciertos sectores de la economía predominan ; ya son el primer sexo.

También han empezado a expresar su sexualidad y a redefinir el amor y la vida familiar. Como un brote, las mujeres de hoy están cambiando lentamente un nuevo paisaje social y económico construyendo un mundo nuevo.

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Acerca de ingenierosocial

“El planeador parece ser muy sabio en su propia arrogancia; a menudo está tan enamorado con la supuesta belleza de su propio plan ideal de gobierno, que no puede soportar la más mínima desviación en ninguno de sus detalles. El lo diseña completamente en todos sus detalles, sin ninguna consideración hacia los intereses o prejuicios que puedan estar en contra del mismo. Parece imaginar que puede manejar a los miembros de la sociedad con la misma facilidad con que uno coloca las diferentes piezas en un tablero de ajedrez.” Carlos es un librepensador de 24 años que no practica la soberbia.
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